martes, 30 de enero de 2007

Piden acabar con estigma de la lepra


MANILA, Filipinas(EFE)
Con ocasión del Día Mundial de la Lepra, representantes de los afectados en todo el mundo llamaron hoy a acabar con el estigma que rodea a esta enfermedad, y eligieron Filipinas, donde antaño la isla de Culión fue la mayor leprosería del planeta."La lepra no es sólo una enfermedad física sino también una condición social" relacionada con la discriminación, el aislamiento y la marginación social, sostiene el documento del "Llamamiento Global de Manila" para 2007.Esta iniciativa recoge el testigo de la primera edición de 2006, en la que once líderes mundiales como el ex presidente estadounidense Jimmy Carter o el Dalai Lama pidieron en Nueva Delhi poner fin al "inaceptable silencio" y marginación en que tienen que vivir los más de cien millones de personas que padecen el mal en todo el mundo.Después de la India, que acapara el 70 por ciento de los casos mundiales, los organizadores optaron por celebrar la edición de este año en Filipinas, el país con más enfermos en el Pacífico Occidental y que hace sólo cien años alojaba la mayor colonia leprosa del planeta.Las autoridades coloniales estadounidenses empezaron en 1906 a trasladar los primeros afectados por lepra a Culión, isla en la que hasta se emitió una moneda diferente para evitar que los pacientes pudieran escapar a otras zonas del país y transmitir la enfermedad, según el archivo histórico de la Organización Mundial de la Salud (OMS).Allí se inauguró el año pasado un museo dedicado a la memoria de los afectados y ahora la que llegó a ser apodada la "isla de los muertos vivientes" a principios del siglo XX "ha pasado de ser la isla de la desesperación a convertirse en la isla de la esperanza", indicó el ministro de Sanidad filipino, Francisco Duque.Yohei Sasakawa, embajador de Buena Voluntad contra la Lepra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que Culión "es un modelo para todos" y puso a la antigua colonia como ejemplo de la prácticas inhumanas con las que habitualmente se ha tratado a los afectados por la lepra."Históricamente se ha cometido el error de creer que era un castigo de Dios", recordó Sasakawa, quien insistió en la importancia de difundir nociones adecuadas sobre una dolencia "que no es tan contagiosa como siempre se ha dicho" para evitar que vuelva a producirse ese aislamiento de los enfermos, que perdían hasta el apoyo de sus familias.Esto último, destacó el experto japonés, no les ocurre ni a los enfermos por el sida.Unos cien millones de personas padecen la lepra en todo el mundo y dos millones sufren discapacidades asociadas, aunque cada año sólo se registran unos 300 mil nuevas infecciones y el 97 por ciento de los nuevos contagios se concentran en 17 países que tienen más de mil casos anuales, según la OMS.De esta manera, la iniciativa aboga por centrarse en luchar contra las repercusiones sociales que genera la enfermedad y profundizar en los sistemas de evaluación, pues la lepra tiene cura y se puede evitar el riesgo de deformaciones y discapacidades si es detectada a tiempo.Esta dolencia crónica causada por una bacteria no es altamente infecciosa, pero puede causar daños severos y permanentes en la piel, los nervios y los ojos si no es tratada.La ONU, que tiene previsto promover una resolución para dar pautas a los gobiernos para poner en marcha medidas para acabar con la discriminación social de los afectados, mantiene desde 2000 un acuerdo con la farmacéutica suiza Novartis, que suministra gratis un tratamiento de múltiples fármacos y gracias al cual la lepra ha dejado de ser endémica en muchos países africanos y asiáticos.Los expertos de la OMS coincidieron que, en cualquier caso, el problema no está resuelto y "su único vínculo claro sigue siendo la pobreza".