domingo, 24 de diciembre de 2006

Censura en los juegos olímpicos de Pekín


EFE
Los periodistas desplazados para los Juegos Olímpicos de Pekín no podrán informar libremente desde el Tíbet
La organización no gubernamental Free Tibet Campaign, con base en Londres, ha asegurado que el Tíbet es un "gulag" dentro de China y ha denunciado que en la provincia de Xinjiang y en la región autónoma del Tíbet no se vayan a levantar las restricciones para informar libremente, como se hará en el resto del país.

"Las restricciones para informar libremente en 2008 demuestran claramente que China es también muy consciente de que el Tíbet sigue siendo un gulag como resultado de su brutal ocupación, además de sus deseos de ocultar a los medios internacionales el trato vergonzoso que da al pueblo tibetano", señaló la ONG en un comunicado. China anunció el pasado día uno que a partir de 2007 y hasta el 17 de octubre de 2008 los periodistas extranjeros afincados en China o que viajen al país para informar sobre los Juegos Olímpicos podrán moverse libremente por el territorio chino. Para Free Tibet Campaign la decisión del Gobierno chino de llevar a cabo esas dos excepciones con los territorios más occidentales del país significa que han puesto "la marcha atrás" después de las promesas realizadas el pasado mes de septiembre ante representantes de medios de comunicación escritos de todo el mundo. La ONG entiende que en realidad China "en absoluto tiene intención de permitir a los periodistas extranjeros informar sin restricciones" y anima al Comité Olímpico Internacional (COI) a que fuerce al país asiático a cumplir con la promesa que hizo cuando le fue otorgada la organización de los JJ.OO. Las particulares características étnicas y culturales del Tíbet y Xinjiang hacen de estas dos regiones los principales focos de tensión en China, ya que grupos independentistas solicitan su autodeterminación y denuncian continuamente las políticas represoras de Pekín encaminadas a silenciar a los descontentos. Grupos de derechos humanos en el extranjero, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, acusan a China de reprimir actividades sociales y religiosas de estas minorías étnicas y de reservar los mejores cargos económicos y políticos a la mayoría han, a la que animan a asentarse en el oeste del país.