miércoles, 27 de diciembre de 2006

La línea Férrea al Tibet



China se subió al tren tibetano para alardear ante el mundo
La apertura de la línea férrea al Tíbet, la de mayor altitud del mundo y primera que llega a esa región del Himalaya, fue uno de los hechos más destacados de 2006 en China, país que usó ese tren para mostrar su ascenso como potencia mundial y su pasión por los proyectos faraónicos.El presidente chino, Hu Jintao, inauguró el 1 de julio la magna obra -apodada 'Tren al Cielo' por la propaganda gubernamental- en la ciudad de Golmud, localidad que hasta hace poco era un feo y remoto paraje a los pies de la meseta tibetana y que se ha convertido en un importante lugar turístico gracias al ferrocarril.Pocas horas después, partía desde Pekín con 300 periodistas a bordo el primer tren que cubría el trayecto de 4.561 kilómetros entre la capital china y Lhasa, principal ciudad del Tíbet, un viaje capaz de competir en romanticismo con el Transiberiano ruso o el Orient Express euroasiático.Con el nuevo tren tibetano, cuya construcción empezó en secreto en 1956, China escribió otro capítulo en su larga historia de obras espectaculares, planeadas no sólo para desarrollar su economía, sino también para avisar al mundo del nuevo poderío chino.El tren, cuyas vías discurren hasta 5.068 metros de altitud y supera en 255 a los ferrocarriles andinos peruanos, se coloca así en una colección de grandes obras chinas que incluye hitos de ingeniería de la antigüedad (Gran Muralla, Gran Canal) y proyectos modernos como la presa de las Tres Gargantas, rascacielos y viajes espaciales.El gobierno chino celebró su inauguración como un triunfo del desarrollo económico de la que ya es la cuarta mayor economía del mundo (este año superó al Reino Unido y Francia), y en verano saturó los medios de comunicación de bucólicas imágenes del 'ferrocarril celeste' atravesando paisajes espectaculares.El viaje es una experiencia única, en vagones construidos por la fabricante de aviones canadiense Bombardier especialmente pensados para resistir alturas de más de 4.000 metros, y en los que cada viajero dispone de una mascarilla de oxígeno por si lo atenaza el mal de altura (cosa que ocurre con gran facilidad).Aunque China logró entusiasmar al mundo con este tren, que se ha convertido en el sueño de todo aventurero, no todo son cielos despejados y bellos paisajes, también se ha visto rodeado de problemas, tanto antes como después de su inauguración.A bordo del primer tren entre Pekín y Lhasa, el 2 de julio, uno de los subdirectores del proyecto, Zhu Zhensheng, revelaba un dato que se había escondido celosamente durante años: 40 trabajadores habían fallecido durante la fase más complicadas de las obras, entre 2001 y 2005.Zhu aseguró no obstante que ninguno de ellos había muerto por el temido mal de altura, que obligó a establecer jornadas reducidas de trabajo para los obreros y a situar campamentos médicos a lo largo de toda la línea férrea durante los trabajos de construcción.Las complicadas obras en el inhóspito altiplano no fueron el único hándicap, ya que también hubo quejas de grupos ecologistas, que temían un daño medioambiental irreversible, y de los independentistas en torno al Dalai Lama, que consideran el tren una muestra más del 'colonialismo chino' en el Tíbet.Días antes de la inauguración, activistas pro independencia del Tíbet lograban desplegar en la Estación de Ferrocarril del Oeste (Pekín) pancartas antichinas, mientras artículos de la prensa extranjera expresaban su temor a que el paso del tren agrietara el hielo permanente de la meseta tibetana.Tras su puesta en marcha, otros inconvenientes de diverso tipo surgieron, desde los robos de material eléctrico por desaprensivos (se encontró hasta una red de delincuentes, que inició los hurtos en la misma semana del inicio de los viajes) hasta las reventas ilegales de los muy codiciados billetes.En agosto, con sólo un mes de circulación, las temidas grietas en el hielo permanente ya habían aparecido (aunque Pekín les dio poca importancia), ese mismo mes hubo un accidente (se soltó el vagón restaurante) y hasta un turista falleció poco después del viaje, algo que los médicos atribuyeron al duro trayecto.Pese a los problemas, el tren es en un símbolo de que la nueva China 'lo puede todo' en el siglo XXI. Ahora, queda por ver si aguantará su primer invierno con el mismo éxito turístico.
Terra Actualidad - EFE
El futuro tren turístico del Tibet
artículo extraído de http://www.vialibre-ffe.com/
Xining, la capital de la provincia china de Qinghai es el origen del ferrocarril a la capital de la región del Tibet, la única de China que hasta ahora no cuenta con servicios ferroviarios. Las obras actualmente en curso terminarán en 2006 y para entonces existirá un tren turístico de lujo cuyos coches serán construidos por un consorcio en el que participa Bombadier.
El Ministerio de los ferrocarriles de China ha adjudicado al consorcio formado por Bombardier Sifang Power Transportation (BSP) y Sifang Locomotive and Rolling Stock, un contrato para la construcción de 361 coches de ferrocarril destinados a la nueva línea de ferrocarril que unirá la provincia de Qinghai con la del Tibet y que permitirá el enlace de esa zona del occidente chino con Pekín, Shanghai y Gouangzhou.BSP es una empresa conjunta formada por Bombardier, Power Corporation de Canadá y China South Locomotive and Rolling Stock Industry. Además Bombardier participa en otras dos empresas conjuntas en China, Chnagchun Bombardier Railway Vehicles, especializada en coches de metro, y Bombardier-CPC Propulsion System, dedicada a la fabricación y el mantenimiento de equipos de tracción para vehículos ferroviarios.El montante del contrato para Tibet asciende a 213 millones de euros y contempla la construcción de 308 coches estándar y otros 53 turísticos de gran lujo. Las entregas del material se escalonarán entre diciembre del presente año y mayo de 2006, de modo que la explotación pueda comenzar en junio de ese mismo año.El diseño y la construcción de estos coches, están suponiendo un verdadero desafío para sus fabricantes que contemplan que el material sea resistente a las condiciones climáticas más adversas, temperaturas extremadamente rigurosas hasta 45 grados bajo cero, oxígeno escaso (sesenta por ciento a 5.000 metros) y enrarecido, frecuentes tormentas de arena y vientos huracanados, alta actividad sísmica y frecuentes avalanchas de piedras y aludes.Todo ello es especialmente determinante para los coches turísticos que a pesar de todo ello deberán mantener un nivel muy elevado de confort. Los coches estarán dotados de equipos ultramodernos, estarán presurizados y dispondrán de sistemas de suministro de oxígeno, protección contra los rayos ultravioletas y retretes químicos.Los trenes turísticos contarán con habitaciones de gran lujo con duchas individuales y con ventanas panorámicas en las zonas comunes, y con coches restaurante y espacios de estancia que recordarán aquellos de los míticos grandes expresos de la primera mitad del pasado siglo.
La línea
Xining, la capital de Qinghai, es el punto de partida del ferrocarril a Lhasa, capital de la Región Autónoma del Tíbet. El primer tramo, entre Xining y Golmud se inauguró en 1984 y desde junio de 2001 se está construyendo el tramo de 1.118 kilómetros entre Golmud y Lhasa cuya estación ha comenzado ya a construirse (ver VIA LIBRE nº 461).Desde Golmud, a 2.832 metros sobre el nivel del mar, la línea sigue el curso de los ríos Golmud Kunlun, ascendiendo progresivamente a lo largo del recorrido hasta alcanzar la cima de la cordillera Kunlun a 4.768 metros sobre el nivel del mar, punto donde comienza a atravesar la llanura del río Qumar. Se trata de un ascenso de casi 2.000 metros en sólo 200 kilómetros.El trazado continúa su ascenso por las cordilleras de Hoh Xil y Fenghuo, cruzando los ríos Tuotuo y Togtun, para llegar a su punto más alto, en el paso de Tanggula, a 5.072 metros sobre el nivel del mar. Tras su punto más alto, la línea afronta el descenso atravesando Amdo, Nagchu, Damshung y Yangbajain para terminar en Lhasa, a 3.628 metros sobre el nivel del mar.La mayor parte del trazado se sitúa en el entorno de los 4.000 metros sobre el nivel del mar, y atraviesa zonas casi permanentemente heladas donde las temperaturas más altas anuales están en el entorno de los cuatro grados bajo cero. Los túneles, puentes y viaductos representan el 3,5 por ciento de la longitud total de la línea, y las rampas más pronunciadas llegan al dos por ciento, por lo que le servicio exigirá doble y hasta triple tracción para arrastrar los trenes.En el futuro esta línea podría ser el eje principal de una red ferroviaria en la provincia tibetana e incluso permitir la construcción de una línea que una Lhasa con la capital nepalesa, Katmandú, cuya comunicación casi se reduce a sus enlaces con la India, al sur.Las extremas condiciones climatológicas están determinando no sólo la construcción de la línea, sino las previsiones del servicio en una zona en las que habrá pocas estaciones y las paradas se limitarán al mínimo imprescindible. Las estaciones y parte del trazado se construirá elevado, a unos cuatro metros del suelo, para evitar los daños y las fracturas del terreno helado por el movimiento de los trenes y la calefacción. Las 34 estaciones previstas, como los puestos de mantenimiento de la línea se construyen sobre pilares.La primera estación ha empezado a construirse en Lhasa, frente al palacio de Potala, sede del líder del busdismo tibetano, Dalai Lama.Otro aspecto decisivo es el de la elección del material motor que finalmente estará compuesto por locomotoras diesel más potentes de lo normal para poder afrontar el tramo Golmud-Lhasa, si bien la construcción de la línea se está haciendo con la previsión de una posible electrificación de la misma en el futuro.Las previsiones apuntan a que circulen un total de 16 trenes diarios por la línea, enlazando Golnud y Lhasa en doce horas y Pekín y Lhasa en 48. Con la línea ferroviaria el número actual de turistas del Tibet, unos 700.000 anuales podría duplicarse, se reducirá el coste del transporte de mercancías, y podrán explotarse a fondo las riquezas mineras de la región especialmente cobre y cobalto. Desde el punto de vista del interés turístico, la línea del mítico Tibet, atravesará las reservas naturales del área de Hoh Xil y Jiangtang, al norte de la región y las zonas donde están los manantiales de los ríos Yangtze, Amarillo y Nujiang, y en la preservación de todo ello, el ferrocarril de Qinghai-Tíbet deberá desempeñar un importante papel.