domingo, 11 de marzo de 2007

Dalai Lama quiere negociar con China


Al cumplirse hoy el 48 aniversario del levantamiento en el Tíbet, el Dalai Lama dijo que su delegación ha seguido una política de diálogo durante 28 años tendiente a alcanzar una autonomía unificada genuina para todos los tibetanos.

Nueva Delhi/Katmandú.- El líder espiritual tibetano Dalai Lama afirmó hoy que su gobierno en el exilio en India está listo para continuar el diálogo con China con el fin de conseguir la autonomía del Tíbet.

En una declaración difundida al cumplirse hoy el 48 aniversario del levantamiento en el Tíbet, el Dalai Lama dijo que su delegación ha seguido una política de diálogo con China durante 28 años tendiente a alcanzar una autonomía unificada genuina para todos los tibetanos.

“La delegación tibetana está lista para continuar el diálogo en cualquier momento, en cualquier lado”, afirmó.

Cada 10 de marzo, los refugiados tibetanos celebran el levantamiento popular de 1959 contra la invasión china.

El Dalai Lama y miles de sus seguidores huyeron del Tíbet tras el fracaso de la rebelión contra el régimen comunista chino e instalaron el gobierno en el exilio en la localidad del norte de India Dharamsala.

El líder afirmó que el año pasado hubo desarrollos positivos y negativos en China referidos al Tíbet.

“Por un lado, la posición dura se intensificó con una campaña de desprestigio contra nosotros y, de manera más inquietante, se endureció la restricción política y la represión en el Tíbet”, señaló.

“Por el otro lado, en la propia China hemos visto una mejora relacionada con la libertad de expresión”, destacó el Dalai Lama.

Mientras tanto, cientos de tibetanos recordaron con diversos actos en numerosas ciudades del planeta el aniversario del levantamiento popular en la capital Lhasa.


En Ginebra, Suiza, cerca de 700 tibetanos y simpatizantes marcharon hacia la sede del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas y otros edificios del organismo internacional en demanda de un diálogo sino-tibetano y de que Pekín respete las resoluciones de la ONU.